Miguel Ángel Aguilar: El Modelo de Parlamento Europeo es el comienzo de una gran
experiencia, ya que es una manera de conocerte más a ti mismo, además de
conocer a una gran cantidad de personas con las que poder compartir opiniones. Al
vivir esta experiencia, uno se da cuenta de que es una manera muy sencilla de
aprender algo que pocas veces podrás disfrutar en la vida. Esta experiencia,
además de enseñarnos a expresarnos mejor, nos ha enseñado a ser mejores
personas, a ponerse en la piel de los demás. Por último, las 4 personas (Alicia,
Helena, Irene y yo) que hemos vivido esto, y gracias a nuestro profesor Manuel
Valdivia que ha sido nuestro pilar más fuerte, estamos seguros de que nunca
olvidaremos la experiencia, porque como dijo un compañero en su discurso
inicial: 'Nos hemos contagiado del virus MEP'.Alicia López Toledo: Para mí el MEP ha sido una experiencia diferente, en la que he aprendido una serie de valores, y de la que también me he llevado una impresión negativa.
La parte mejor, es la de conocer a personas que
tienen los mismos intereses que tú, y con las que congenias desde el
primer día. Además, aprendes de temas de los que probablemente habías
oído una o dos veces a lo largo de tu vida.
Hay que destacar que llegas a un punto en el que te metes -en mayor
o menor medida- en el papel de parlamentario; el ''virus MEP'' te
invade, y tienes un afán por saber más acerca de tu tema. En mi opinión,
esta organización tiene la buena intención de premiar a los brillantes
alumnos, que se esfuerzan y disfrutan aprendiendo.
Helena Arjona: ¿Qué qué ha sido el MEP para mí? El MEP ha sido una experiencia, un
estilo de vida, un virus que nos ha infectado de conocimiento y
conciencia, una enfermedad sana que nos ha aportado pensamiento crítico y
criterio. El MEP ha sido una oportunidad de adquirir madurez, de
ponernos en la piel de los políticos, de sentir que tenemos la capacidad
de cambiar el mundo.
En cuanto al
trabajo, el primer día nos reunimos para realizar una lluvia de ideas y los
demás días nos dedicamos a debatir sobre ellos y redactar resoluciones sobre
ellos. Allí pude ver que la gente tenía muchas formas de pensar, algunas muy
diferentes a la mía.
En
definitiva, ha sido una experiencia muy interesante y que me ha aportado muchas
cosas, pero sobretodo me ha hecho decidirme sobre una cosa: no tengo madera de
política.