Libros, lectura, escritura...

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lunes, 17 de diciembre de 2012

NOELIA RAMÍREZ RECOGE SU PREMIO EN CÁDIZ

Noelia junto a otros premiados de la provincia de Jaén
Noelia Ramírez Peña, una alumna de 1º de ESO C de nuestro Instituto ha ganado el tercer premio en el Certamen literario "Solidaridad en letras", convocado por la Consejería de Administración local y Relaciones Institucionales. Fueron varios los alumnos seleccionados por su profesora para participar en este Certamen en el que Noelia ha sido premiada.  
El Consejero y otras autoridades en la entega de los premios
El viernes pasado, Noelia se trasladó a Cádiz donde recibió el premio


Alumnos que se dirigen a recibir el premio


 Enhorabuena a la alumna, a su famila y a su profesora.
 
Noelia (a la derecha) junto a otros premiados que enseñan su diploma
TEXTO
EJEMPLO DE SOLIDARIDAD
Noelia Ramírez y su profesora Mª José Marchal
En un país muy lejano, tan lejano que no aparece en ningún mapa, había un pueblecito muy pobre, casi  todos sus habitantes eran ancianos y los jóvenes que allí vivían eran escasos, igual que los niños que correteaban por sus calles empedradas.
El día dieciocho de enero de dos mil ocho a las 03,30 horas, los habitantes se despertaron sobresaltados, un temblor de tierra, de 3.00 grados en la escala de Richter, hizo mover sus casas. Todos los vecinos salieron asustados a la calle y se reunieron en la plaza del ayuntamiento, donde comentaban lo que había sucedido, los ancianos recordaban que, tiempo atrás, había ocurrido algo similar. Los niños lloraban desconsolados, ataviados con  sus pijamitas, zapatillas de paño y envueltos en sus mantitas, en esa noche oscura como la boca de un lobo y gélida como si estuvieran en Siberia; cuando de pronto, un segundo temblor volvió a sacudir la tierra con más violencia que el primero, el suelo se abrió ante sus pies, las casas comenzaron a derrumbarse y a resquebrajarse, la torre de la iglesia con su campanario, cayó al suelo como si fuese un castillo de naipes, la fachada del ayuntamiento se abrió en dos y todos los que estaban reunidos en la plaza, comenzaron a correr despavoridos y gritando sin saber a donde dirigirse; el caos se instaló en esa pequeña localidad. El alcalde y la policía local que eran la máxima autoridad del lugar, pronto se hicieron con el control de la situación.
Lo primero que hicieron, fue buscar un lugar seguro, donde refugiar a la población del derrumbe y de la fría noche, decidieron que fuera el polideportivo que era el lugar más amplio para acoger a los habitantes que se habían quedado sin hogar, llevaron colchones, almohadas y mantas así como alguna que otra estufa de gas, por suerte, el polideportivo no había sufrido grandes desperfectos, y había luz y agua corriente, gracias a que la presa y la central hidroeléctrica no habían sufrido daños considerables.
Todos los vecinos ayudaron en la medida de sus posibilidades. Doña Candela, la panadera, llevó pan y dulces, el tío Toño, leche de su vaquería, don Cristóbal, el médico del pueblo, hizo las primeras curas de emergencia, el señor cura se encargó de dar consuelo y ánimos.
El desánimo era generalizado entre la población, los habitantes creían que al ser el suyo un pueblo pequeño, nadie se acordaría de ellos y no recibiría ayuda de las administraciones. Pero qué equivocados estaban.
A las pocas horas de producirse tan terrible suceso, al pueblo llegó Protección Civil, la Unidad Militar para Emergencias, y voluntarios de las diferentes ONGs. Lo primero que hicieron, consistió en  instalar en un tiempo récord, tiendas de campaña y un cuartel general para coordinar las labores de emergencia, también llegaron voluntarios de una unidad especializada en la búsqueda y rescate de personas desaparecidas, con sus perros rastreadores.
Pasados unos días, que se hicieron interminables, las autoridades notificaron, que no había que lamentar desgracias humanas, solo eran materiales, y que con ayuda de los lugareños y voluntarios, el pueblo pronto recobraría la normalidad.
En ese instante, tomó con más fuerza el significado de la palabra SOLIDARIDAD, como valor humano, en la que vecinos, autoridades, voluntarios de las ONG, Protección Civil y la Unidad de Emergencia Militar, trabajaron codo con codo, en un momento difícil. Esa pequeña gran palabra, significa, tender una mano a las personas más desfavorecidas, no solo se debe aplicar a una situación de emergencia producida por las guerras o desastres naturales, sino también a nuestros seres queridos.
Solidaridad es luchar y trabajar para lograr una meta en la que la raza, religión, sexo o ideas políticas, no pueden anteponerse a la persona. El ejemplo de ese pueblo debe ser el espejo en el que la humanidad debería mirarse.
Noelia Ramírez Peña 
1º de ESO C. I.E.S. Auringis

1 comentario:

  1. ¡Espectacular Noelia! Enhorabuena.
    Las lectoras incansables como tú, además de disfrutar aprendéis a escribir bien, construyendo argumentos y regalando detalles.
    Un beso mío y otro de tu amigo Mario.

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